Playero Solitario
 
 

El Playero Solitario (Solitary Sandpiper) nos visita en septiembre y octubre. Algunos permanecen en la isla, pero la mayoría parte hacia Sudamérica y se detienen aquí nuevamente cuando regresan a su territorio de anidamiento en Alaska y Canadá. Vuela solo o en bandadas muy pequeñas. Inverna desde el sur de los Estados Unidos hasta Tierra del Fuego y en las Antillas. Mide unas 9 pulgadas. Camina solo, moviendo el cuerpo y la cola hacia arriba y hacia abajo, por las orillas de charcas, lodazales, quebradas, ríos, zanjas, pastizales y cañaverales inundados. Se alimenta de insectos, lombrices, caracolitos y otros invertebrados que encuentra cerca de la superficie del agua. A veces permanece quieto por largos periodos en espera de que se le acerquen presas y otras veces revuelve el agua con una pata para asustarlas. En Norteamérica acondiciona nidos viejos de otras aves que encuentra en árboles, una costumbre inusual para los playeros. La hembra deposita cuatro huevos que la pareja empolla por unos 24 días.


Se distingue por el plumaje pardo oscuro con muchos puntitos blancos en las alas, vientre blanco, anillo blanco alrededor de los ojos y patas verdosas. Tiene el pico recto, oscuro y delgado. Los dos sexos son parecidos. Cuando aterriza permanece un rato con las alas apuntando hacia arriba, como haciendo balance.


En la universidad se observa en los alrededores de la Quebrada de Oro. Fotos laterales: Robert Steele, Robert Moul, Robert Steele.

 

Tringa solitaria

Rafael Rodríguez