Faros de Puerto Rico

 
 

    Hacia finales del siglo 19 el gobierno español se dio a la tarea de iluminar nuestras costas mediante el establecimiento de un sistema de faros ubicados en puntos estratégicos de la costa. Estos faros facilitarían no sólo el comercio internacional, sino también el que sucedía entre los puertos locales, entonces la forma más eficiente de transportar productos a otras partes de la isla. Aunque el primer plan data de 1869, no fue hasta las dos últimas décadas del siglo que el proyecto se hizo realidad, con la construcción de doce faros entre 1880 y 1898. Cuando la soberanía cambió como resultado de la Guerra Hispanoamericana, el gobierno entrante encontró un sistema de iluminación marítima tan bien planeado y ejecutado que solamente requirió la terminación de algunas estructuras en progreso.

    Hoy los faros son fuente de admiración, inspiración y nostalgia para puertorriqueños de todas las edades. Automatizados y cerrados durante el siglo pasado, por no ser ya tan útiles, varios se deterioraron hasta convertirse en ruinas y así permanecen. Dos desaparecieron. Afortunadamente, gobiernos municipales y organizaciones privadas conscientes del valor histórico y turístico de estas estructuras han restaurado varios de los faros y hay deseos de rescatar los demás.

    Esta obra describe nuestros faros y presenta sus condiciones en el año 2009. Se dedica con admiración y respeto a todas las personas que desde los faros iluminaron las noches de Puerto Rico. La publicación está disponible también en formato PDF (este enlace) y en el iBookstore.

José A. Mari Mut

edicionesdigitales.info

2009-2013


Arriba: el faro de Arecibo. A la derecha, de arriba hacia abajo: detalles de los faros de Cabo Rojo, Arroyo, Guánica, Fajardo y Maunabo.