San Lorenzo

 

Parroquia

Nuestra Señora de las Mercedes


  1. Para 1773 existía una ermita.

  2. La iglesia de mampostería comenzó a construirse en 1811.

  3. Durante el siglo 19 se hicieron varias reparaciones y modificaciones. En el 1870 se recomendó mover la torre a su ubicación actual.

  4. El templo se restauró por última vez en 1993 como parte de la celebración del quinto cenetario del descubrimiento de América.


Fotos adicionales

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Pueblo samaritano

El nombre de este pueblo deriva de la presunta aparición en 1812 del mártir San Lorenzo en una roca del Río Cayniabón (Río Grande de Loíza).


Este territorio perteneció a un gran hato que ocupaba todo el valle de Caguas y colinas aledañas. Para mediados del siglo 18 había en el área de San Lorenzo una ermita alrededor de la cual fue organizándose un poblado. El dueño del hato, Valeriano Muñoz de Oneca, donó cuarenta cuerdas de terreno para fundar el pueblo, lo que sucedió hacia 1813. El nombre original, San Miguel de Hato Grande, se acortó a Hato Grande unas décadas después y cambió a San Lorenzo en 1901.


La economía dependió por mucho tiempo de la ganadería y la agricultura, particularmente de la producción de caña de azúcar, café, maíz, tabaco y frutos menores. El último renglón, la ganadería, la industria y el comercio son componentes importantes de la economía actual. El teatro Priscila Flores, el Centro Cultural Cayniabón y el Santuario de la Virgen del Carmen (en el Cerro La Santa) son algunas de las atracciones de este municipio. Las montañas del sur de San Lorenzo son parte del Bosque Estatal de Carite.


Antonio Fernós Isern (médico y político), Priscila Flores (cantante de música típica) y Elmer Figueroa Arce (Chayanne) son sanlorenceños o samaritanos destacados. El municipio también se conoce como Tierra de las leyendas y Pueblo de los samaritanos. El primer renombre probablemente alude tanto a la aparición de San Patricio como a la leyenda que da origen al de Pueblo samaritano. Según la historia, Julia Vázquez Torres realizaba en su casa curaciones usando remedios caseros que preparaba con agua de un manantial. Julia atendía desinteresadamente a todos los visitantes, quienes comenzaron a llamarle la Samaritana de San Lorenzo. El nombre gradualmente se generalizó a todos los habitantes del pueblo.