Recompensa de miel

 
 

¿Te has preguntado por qué algunas plantas producen flores vistosas, como éstas del  cariaquillo blanco o yerba de cabra, Melanthera nivea, o por qué muchos árboles, como el aguacate, la china y el mangó, producen frutas deliciosas? La respuesta está en el proceso de selección natural actuando durante millones de años sobre las plantas y los animales. En este caso, las flores del cariaquillo son vistosas y producen néctar para atraer abejas y mariposas, que durante el proceso de chupar el néctar adquieren el polen que transportan a otra flor. En el caso de las frutas, la deliciosa pulpa atrae a los animales que las comen y que en otro lugar dejarán caer las semillas. Las plantas que dependen del viento para polinizar sus flores o para dispersar sus semillas no gastan energía produciendo flores llamativas ni frutas deliciosas.


La abeja común se trajo a Puerto Rico a finales del siglo 18. Hace poco llegó la variedad más agresiva africana y actualmente predominan las colonias híbridas. El néctar que obtienen de las flores es transportado en un ensanchamiento del esófago conocido como estómago de miel. En la colmena, el líquido es regurgitado a otras abejas que lo tragan, lo modifican enzimáticamente, lo regurgitan nuevamente y repiten el proceso hasta producir un fluido espeso precursor de la miel. Este líquido se almacena en celdas de cera, donde se evapora el agua y se concentra la miel hasta alcanzar su típica consistencia de sirope, que contiene 38 por ciento fructosa, 31 por ciento glucosa, 10 por ciento otras azúcares y 17 por ciento agua.

Tomé esta foto en Las Marías durante una caminata del Club de Aventureros (una asociación similar a los Niños Escuchas). A lo largo de la vereda me llamó la atención una  pequeña planta visitada por muchas abejas, pensé que algo muy bueno ofrecían las flores. Nikon D40x, 105 mm macro, ISO 200,  1/200 s, f/14, flash anular.

Apis mellifera