Caracol de la cordillera

 
 

Los caracoles terrestres que viven en las áreas bajas de Puerto Rico, donde la lluvia disminuye considerablemente desde diciembre hasta abril, tienen conchas grandes que les permiten retroceder por completo al interior de las mismas. Durante tiempos secos seleccionan una superficie, sellan el contacto entre la concha y el sustrato, y entran en un periodo de inactividad conocido como estivación. Durante este tiempo el animal se mantiene perfectamente quieto y reduce su metabolismo para conservar energía. Su pequeño corazón puede reducir los latidos a sólo dos o tres por minuto. El caracol se activará nuevamente cuando detecte el aumento de humedad que llega con las lluvias.


El género Polydontes alberga especies capaces de estivar y colonizar áreas secas, pero P. acutangula no puede hacerlo. Su concha es a menudo pequeña y el cuerpo completo no cabe dentro de la misma. La especie se limita por lo tanto a vivir en ambientes húmedos, donde su delicado cuerpo siempre logra encontrar suficiente agua, condiciones que sólo se dan en los bosques de las montañas altas. Para ver a este lindo caracol autóctono (único) de nuestra isla, cuyo nombre dicho sea de paso probablemente se refiere al marcado ángulo que forman los lados de la concha, tenemos que visitar la cordillera durante un día agradable, fresco y bastante húmedo.

Encontré a este colorido caracol  en el Bosque de Toro Negro. Me llamó mucho la atención por el atractivo contraste que crea el amarillo de su cuerpo sobre el  verde de la vegetación. Los moluscos son fáciles de retratar porque se mueven en cámara lenta. Nikon D90, 105 mm macro, ISO 200,  1/200 s, f/14, flash anular.

Polydontes acutangula