Bioacumulación

 
 

El DDT fue maravilloso durante la década del 1940. Su capacidad para matar millones de insectos con un mínimo de toxicidad para los humanos permitió controlar las epidemias de malaria y tifus que causaron estragos durante la Segunda Guerra Mundial. Terminado el conflicto, el insecticida comenzó a aplicarse en inmensas cantidades para controlar todo tipo de plagas agrícolas. Las lluvias lavaron el DDT de los campos y comenzó a acumularse en el tejido graso de los pequeños consumidores acuáticos. Los peces que se alimentaron de crustáceos e insectos almacenaron el DDT obtenido de todas sus presas. Los peces más grandes acumularon el DDT de todos los peces pequeños que consumieron, y así continuó aumentando la concentración del plaguicida hasta llegar a las águilas en el último nivel de la cadena alimenticia.


El DDT interfiere con el metabolismo del calcio, haciendo que las aves pongan huevos con cascarones tan finos que se rompen bajo el peso de los padres. En el caso del águila calva, la bioacumulación se sumó a la pérdida de hábitat y a la cacería, para reducir la población en los 48 estados contiguos de los EU a 412 parejas para mediados de la década del 1950. La captura comercial y la caza ilegal de águilas se prohibió en el 1940. La especie se declaró en peligro de extinción en el 1967 y en el 1972 se prohibió uso de DDT en la agricultura. El águila calva no está ya amenazada con la extinción. Todo lo contrario, en algunas áreas abunda tanto que amenaza a ciertas aves que le sirven de presa.

Me gusta ir al Zoológico porque puedo practicar muchas técnicas fotográficas en un mismo lugar. Para esta foto practicaba cómo desaparecer la tela metálica de la jaula usando un lente largo y una apertura grande. Para este tipo de foto no se puede usar flash porque se refleja en la malla. Nikon D40x, 70-300 mm (300 mm), ISO 400,  1/60 s, f/5.6, luz natural.

Haliaeetus leucocephalus