Águila pescadora

 
 

Cuando pensamos en las aves de rapiña nos viene casi de inmediato a la mente el guaraguao (Buteo jamaicensis) que planea sobre muchos hábitats en búsqueda de lagartijos, iguanas, culebras, aves, ratas y mangostas; o quizás algún falcón que hemos visto cerca de nuestras casas cazando palomas. Los puertorriqueños que viven cerca de la costa probablemente han  visto un águila que planea como el guaraguao pero sobre el agua. El Águila Pescadora (Osprey) se alimenta casi exclusivamente de peces que captura cerca de la costa, en manglares, en la desembocadura de los ríos, en lagunas y en algunos lagos.


Esta águila vuela alto sobre el agua y cuando detecta un pez reduce la velocidad, se detiene revoloteando momentáneamente y se tira en picada. Poco antes de llegar al agua gira para que sus patas entren primero y agarren al pez. No es raro que el ave entre completa al agua y para lidiar con esto posee tres adaptaciones: aberturas nasales que cierran herméticamente, plumaje aceitado para retener un mínimo de agua y grandes alas que baten con fuerza para vencer la atracción del agua y remontar el vuelo. Para que los peces no se resbalen, las garras son curvas, quedan opuestas y la superficie de los talones posee escamas gruesas que la tornan muy áspera. Las águilas que vemos en Puerto Rico anidan en Norteamérica, nos visitan durante el invierno para escapar del frío y para engordar alimentándose de los deliciosos peces de nuestras costas.

Esta ave siempre me había llamado la atención, pero no fue hasta que compré un lente largo que pude retratarla. Vuela rápido y es una cazadora impresionante.  Para fotografiarla hay que rastrearla constantemente con el lente para que la imagen no salga movida, destreza producto de mucha práctica. Nikon D90, 150-500 mm (500 m), ISO 400,  1/1250 s, f/8, flash externo con “beamer”.

Pandion haliaetus