Culebrita de dos cabezas

 
 

Todo lo prieto no es morcilla, dice un simpático refrán pueblerino que aplica muy bien a los gusanos que encontramos en la tierra, porque a veces no son lombrices sino anfisbénidos o culebritas de dos cabezas. Les llamamos así porque a simple vista no es fácil distinguir los dos extremos del animal, ambos parecen cabezas o colas. En la foto, sin embargo, vemos claramente la cabeza y las adaptaciones que exhibe para moverse a través del suelo: forma cónica para desplazar la tierra hacia los lados, cráneo compacto y rígido para mayor fortaleza; y para reducir la fricción, ausencia del tímpano y ojos cubiertos por una ventana transparente producto del párpado inferior.


En Puerto Rico hay cuatro especies de culebritas ciegas, siendo A. caeca por mucho la más común. Todas se alimentan de larvas de insectos, lombrices de tierra, termitas y probablemente animales grandes muertos. Lo último se sospecha por la facilidad con que los ejemplares en cautiverio aceptan alimentarse de carne o comida para perros. Los anfisbénidos, como las culebras, tienen una lengua bifurcada que proyectan para ayudar a localizar el alimento. El nombre del género deriva de Amphisbaena, una mítica serpiente con dos cabezas, una en cada extremo del cuerpo.

Esta culebrita me la trajo una mañana el Dr. Luis Rios, quien la había encontrado en su sistema de producción de composta. Es una culebrita muy curiosa y mansa, que se deja manipular con facilidad. Nikon D90, 105 mm macro, ISO 200,  1/120 s, f/22, flash anular.

Amphisbaena caeca