Otra araña peluda

 
 

Todos los puertorriqueños conocen la araña peluda que a veces entra a nuestras casas. Los sustos, las carreras, los escobazos o el chorro de agua hirviendo no faltan cuando una de estas peludas arañas negras aparece en una esquina o detrás de una puerta. Estos encuentros son inevitables porque los nidos de Cyrtopholis portoricae, visibles externamente como huecos redondos en la tierra, son comunes en casi todos los patios. Pocos saben, sin embargo, que tenemos varias otras tarántulas, entre las cuales A. laeta se destaca por tres razones.


Primero porque cambia de color durante su desarrollo; cuando pequeña es azul, cambiando a rojo, pardo rojizo y finalmente a pardo o pardo-oliva. Segundo porque vive sobre la vegetación, gracias a unos ganchos muy pequeños que tiene al final de las patas y que le permiten agarrarse a las ramas y las hojas. Tercero porque es lo suficientemente dócil como para que algunas personas las críen como mascotas. En el mercado se le conoce como Puerto Rican Pink Toe porque las puntas de las patas son rosadas. Otro de sus nombres es Puerto Rican Tree Tarantula porque generalmente se encuentra en los árboles y en la vegetación. Esos dos círculos blancos que nos miran fijamente son el reflejo del flash sobre los dos ojos negros de esta bella araña puertorriqueña.

Fotografíe este ejemplar durante un día de campo en el Bosque de Susúa. Como los amiguitos de mis nenas saben que retrato todo lo que se mueve y es pequeño, uno de ellos llegó gritando "¡Tito, Tito, ven a ver esto para que lo retrates! Nikon D90, 105 mm macro, ISO 200,  1/200 s, f/36, flash anular.

Avicularia laeta