Recompensa de polen

 
 

El comportamiento de las abejas se rige por acciones estereotipadas que han evolucionado a través de millones de años para maximizar la supervivencia del individuo y de la sociedad a la que pertenece. Como las abejas no hacen favores, las plantas tienen que recompensarlas para que visiten sus flores y las polinicen. Las recompensas principales son el néctar y el polen. La bala de cañón tiene la peculiaridad de producir dos tipos de polen, uno estéril que sólo sirve de recompensa y uno fértil para la reproducción. El primero se produce en un labio especial de la flor y es el que la abeja de la foto recolecta. El segundo se produce en la estructura redonda detrás de la abeja, en el centro de la cual está el estigma que recibe el polen. Mientras la abeja camina sobre el labio recolectando polen, su espalda roza el polen fértil y cuando repita el proceso en la próxima flor dejará parte del polen en el estigma.


La bala de cañón es nativa de Costa Rica, Panamá, Brasil y la mitad norte de Sudamérica. En su distribución natural alcanza los 115 pies de altura, con tronco de tres o más pies de diámetro. Sus flores miden hasta cuatro y media pulgadas de ancho y surgen en inflorescencias que brotan del tronco y de las ramas más grandes. Las inflorescencias no pueden brotar de ramas pequeñas porque las frutas, que parecen balas de cañón, miden hasta ocho pulgadas de diámetro y pesan varias libras. En Sudamérica, las frutas que caen al suelo son consumidas por pecaríes que dispersan las semillas. Para deleite de las abejas y los pecaríes, el árbol florece y fructifica durante la mayor parte del año.

Fotografié esta hermosa flor en el jardín de la casa del Dr. Juan  A. Rivero. Una buena fotografía macro mantendrá al espectador interesado, preguntándose ¿qué veo? La macrofotografía encierra un mundo interesantísimo, te exhortó a que la practiques. Nikon D40x, 18-55 mm (55 mm), ISO 100,  1/200 s, f/14, flash anular.

Couroupita guianensis