Nuestro gran caracol

 
 

Con una concha que alcanza las cuatro pulgadas de diámetro, este caracol autóctono es el molusco terrestre más grande de Puerto Rico. Aunque a menudo se dice que sólo habita en las montañas altas, es común en arboledas y bosques húmedos casi hasta el nivel del mar. Por ejemplo, en la Estación Experimental Agrícola adyacente al Recinto Universitario de Mayagüez hay una población que reside entre la vegetación sombreada por grandes palmas y árboles de caoba. Como la mayoría de los caracoles, este impresionante miembro de nuestra fauna tiene cuatro antenas; en la punta de las dos más largas están los ojos, mientras que las pequeñas sirven para los sentidos de olfato y tacto.


Nuestro gran caracol se alimenta de algas, hongos, musgos, hojas (vivas o muertas), semillas frutas, y casi cualquier otro tipo de materia orgánica que encuentre sobre el suelo o la vegetación. Con buena alimentación y humedad adecuada puede vivir hasta quince años. Como muchos otros caracoles pulmonados, es un hermafrodita simultáneo, lo que significa que cada individuo es macho y hembra a la misma vez. Para reproducirse, un caracol debe buscar a otro con el cual intercambiar semen para fecundar sus huevos, los que más tarde pondrá en algún lugar húmedo y protegido. Convirtiéndose en padre y madre a la misma vez.

Este caracol se daba un banquete cuando lo encontré en El Yunque. Fue increíble ver cuán rapido devoró un hongo más grande que su propia concha.  Luego siguió tranquilamente su camino y le tomé esta foto. Nikon D90, 105 mm macro, ISO 640,  1/200 s, f/14, flash anular.

Caracolus caracolla