Espinas

 
 

Las espinas de las plantas tienen diversos orígenes. Las de los cítricos, por ejemplo, son ramas especializadas, las de los cactus son hojas modificadas y las que poseen muchas acacias son estípulas especializadas. Las espinas o púas que cubren el tronco y las ramas de las ceibas jóvenes (al igual que los tallos de las rosas) son crecimientos de la corteza y la epidermis. A pesar de los distintos orígenes, se presume que todas las espinas evolucionaron para repeler o reducir el ataque de los herbívoros. A juzgar por el dolor que causa un pinchazo con una espina de ceiba, es de sospecharse que la epidermis produce un químico que refuerza el impacto del puyazo.


La ceiba es nativa de los trópicos de América, África y Asia. Es un árbol grande, no sólo por su altura, que puede sobrepasar los 80 pies, sino además por el ancho de la copa y el grosor del tronco, que puede sobrepasar los 8 pies de diámetro por encima de grandes raíces tabulares. Sus flores abren de noche y el abundante néctar que producen atrae alevillas y murciélagos. Las frutas son cápsulas de unas 6 pulgadas de largo que abren en cinco partes para exponer una lana conocida como kapok, que se ha usado para rellenar almohadas y colchones. Los taínos cortaban las ceibas durante la temporada seca del año, cuando el árbol perdía las hojas y, según ellos, también perdía el alma. Entonces, con hachas de piedra, fuego y paciencia, ahuecaban los troncos para hacer canoas que surcaban el Caribe.

Tomé esta fotografía durante un paseo familiar por el Jardín Botánico de Caguas. Lugar muy bonito, por cierto, para practicar la fotografía. Antes de tomar la foto abrí mucho el diafragma del lente para que sólo las espinas del centro quedaran bien enfocadas y las que se alejan hacia ambos lados quedaran fuera de foco. Nikon D40x, 105 mm macro, ISO 200, 1/400 s, f/5, luz natural.

Ceiba pentandra