Parientes cercanos

 
 

Todavía hoy, en pleno siglo 21, algunas personas creen que el hombre difiere fundamentalmente de los animales, que fue creado siguiendo un plan alterno. Pero bastan una mente abierta y un encuentro de ojos con un chimpancé para darnos cuenta de que somos muy parecidos. Y la ciencia lo respalda. Todos los animales estamos hechos de los mismos monosacáridos, ácidos grasos, aminoácidos y ácidos nucleicos. Las proteínas homólogas en el chimpancé y el humano difieren en promedio por solamente dos aminoácidos. Con este simio compartimos el 99 por ciento de los genes, es decir que casi todos los genes de ambas especies son iguales. El resto del genoma hace la diferencia entre un chimpancé y una persona.


En África viven dos especies del género Pan: el chimpancé común (P. troglodytes) y el bonobo (P. paniscus). Estudios de ADN indican que las líneas evolutivas que dieron origen a ambas especies se separaron hace como un millón de años. También indican que hace unos seis millones de años se separaron las líneas que dieron origen por un lado al antecesor de los chimpancés y por el otro al antecesor nuestro. El parentesco es evidente, no sólo salta a la vista, se observa en los cromosomas y en los genes.

Después del ser humano no hay animal que muestre más la tristeza de estar encerrado que el chimpancé. Qué semejanza tan grande con nosotros. Tomé esta fotografía en el Zoológico de Mayagüez. Este individuo me cautivó con su mirada, yo sentía que me gritaba ¡quiero salir! Nikon D40x, 70-300 mm (240 mm), ISO 800,  1/30 s, f/5.3, luz natural.

Pan troglodytes