Chiriría

 
 

La Chiriría se aparta del concepto mayoritario de un pato. No llega a la isla como emigrante invernal, sino que es una especie caribeña que vive aquí todo el año. Tampoco consigue la mayor parte de su alimento en el agua, sino que prefiere comer frutas, semillas y yerbas, siendo uno de sus alimentos favoritos las frutas de la palma real. Aunque ocasionalmente anida en el suelo, como los demás patos, la Chiriría a menudo anida en cavidades de árboles y vegetación por encima del terreno. Y para completar no dice cuacuá, sino que silba, por lo que le llaman West Indian Whistling Duck.


Durante el siglo pasado las poblaciones de la Chiriría disminuyeron notablemente a través de las Antillas debido a la cacería y la reducción de las lagunas y humedales que le sirven de hábitat. La prohibición de su caza y los esfuerzos para proteger y expandir los humedales han estabilizado la población, que en Puerto Rico descendió a unos 250 individuos. Los hábitos mayormente nocturnos de esta especie y la dificultad de penetrar sus hábitats favoritos dificultan el conteo preciso de la población. Cuando visites la Laguna Cartagena u otro humedal, para el oído atento a un silbido de varias notas que parece decir chiriría, chiriría. Ese es nuestro pato residente, arbóreo y que no dice cuacuá.

Siempre que salgo a fotografiar aves la Chiriría causa sensación. Quizás porque es rara, quizás porque su combinación de plumaje marrón, blanco y negro la hacen tan fotogénica. Ésta nadaba contenta en una charca del Zoológico de Mayagüez. Nikon D90, 150-500 mm (220 mm), ISO 640,  1/250 s, f/5.6, luz natural.

Dendrocygna arborea