Red en la hojarasca

 
 

Pocas personas saben que cuando caminan por el bosque uno de los ecosistemas más interesantes está justo bajo sus zapatos. La hojarasca producto de la caída de hojas y ramitas es colonizada por un complejo y diverso grupo de organismos que descomponen la celulosa y demás moléculas complejas del tejido vegetal para generar bióxido de carbono y nutrientes que las plantas reabsorben y convierten en biomasa nueva. Las bacterias y los hongos son los descomponedores principales de la red de detritos, donde participan ácaros, arañas, caracolitos, colémbolos, gongolones, insectos, lombrices, nematodos y muchos otros organismos, que comiéndose a las bacterias, a los hongos y unos a otros aceleran la descomposición.


Sin esta red alimenticia la materia vegetal se acumularía y el ecosistema se detendría por falta de nutrientes en el suelo. Campylothorax sabanus es uno de los muchos colémbolos (pequeños hexápodos sin alas) que viven en la hojarasca. Debajo de su abdomen lleva un apéndice (la fúrcula) que golpea contra el suelo y lo catapulta por el aire para escapar de las hormigas, los pseudoescorpiones y otros animales que lo cazan como alimento. La mayor parte del tiempo, sin embargo, camina por la superficie y entre los fragmentos de hojas en búsqueda de sus hongos favoritos.

De no ser por la insistencia de Marcela Ospina nunca hubiera intentado esta foto. Retratar un colémbolo vivo y con cámara en mano fue un gran reto porque el animal apenas mide 2 mm y camina muy rápido. Nikon D90, 105 mm macro con dióptero Raynox 250 y  tubos de extensión de 12, 20 y 36 mm, ISO 200,  1/200 s, f/14, flash anular.

Campylothorax sabanus