Delfín

 
 

El nombre delfín deriva del griego delphís, que a su vez deriva de delphus, que significa matriz o útero. Para los antiguos griegos los delfines eran por lo tanto peces con úteros. Hoy sabemos que son mamíferos y que descendieron de antepasados terrestres que invadieron el ambiente acuático hace unos 50 millones de años. Evidencia de tal parentesco se encuentra en la presencia de huesos pélvicos vestigiales en el delfín adulto y de pequeñas patas posteriores en el embrión. Hay unas 40 especies de delfines, seis de las cuales rondan nuestras costas. El delfín nariz de botella (Bottlenose dolphin) es el cetáceo mejor conocido, no sólo por su amplia distribución geográfica, sino por ser la atracción principal en acuarios y espectáculos acuáticos.


La naturaleza social de los delfines las predispone a relacionarse con los humanos y su gran inteligencia permite que se les entrene rápidamente. Estos animales tienen más neuronas en la corteza cerebral que los gorilas y son capaces no sólo de un rápido aprendizaje sino de recordar lo aprendido y de exhibir comportamientos complejos. Son de los pocos animales capaces de mirarse en un espejo y entender que son ellos y no otro individuo. Cada especie de delfín tiene su propio lenguaje, compuesto de chillidos que varían en tono, frecuencia y volumen. Se ha encontrado que cuando dos especies que ocasionalmente ocupan un mismo lugar se encuentran, se produce un dialecto intermedio, como si trataran de comunicarse hablando un mismo idioma.

Tomé esta foto en el Hotel Mirage en Las Vegas. Aunque hay delfines en nuestras costas, nunca he tenido la dicha de ver uno así de cerca.  Son animales brillantes y muy amigables.  Nikon D40x, 55-200 mm (200 mm), ISO 400,  1/1600 s, f/5.6, luz natural.

Tursiops truncatus