Nuestro rinoceronte

 
 

Una de mis más lejanas y gratas experiencias de la niñez era buscar temprano en la mañana escarabajos bajo la luz del poste que iluminaba la calle frente a mi casa. Todos eran de lento caminar y de color pardo bien oscuro o negro, pero con una diferencia: los grandes tenían tres cuernos y los pequeños no los tenían. Muchos años después aprendí en la universidad que los cornudos eran los machos y que empleaban sus cuernos en batallas, como rinocerontes, para establecer dominancia y aumentar la probabilidad de aparearse.


Strategus oblongus (antes S. quadrifoveatus) habita en Puerto Rico, La Española y Gran Cayman en las Bahamas. Se distingue de S. talpa, que también habita aquí, por ser más de  vez y media más grande y porque su cuerno anterior tiene el ápice redondo en vez de bifurcado. Los adultos son herbívoros y ponen sus huevos en troncos podridos de árboles y palmas. Las larvas tienen mandíbulas poderosas para alimentarse de raíces y barrenar madera parcialmente descompuesta. El ciclo completo, desde el huevo hasta el adulto, dura unos tres meses. Varias aves y la mangosta se alimentan de este escarabajo, que fue una vez plaga de los cocotales. Hoy los rinocerontes no son tan comunes como antes, pero de vez en cuando me sorprende uno y me regresa a la niñez.

Los objetos brillantes son difíciles de  fotografiar porque si usas flash dejas un feo reflejo en la superficie. Luego de explorar varias opciones, opté por la luz natural.  Para obtener una imagen nítida sin usar trípode apoyé la cámara en un banquillo de madera y aguanté la respiración. Nikon D90, 105 mm macro, ISO 400,  1/2 s, f/13.

Strategus oblongus