Terror de la noche

 
 

Los escorpiones del género Tityus se conocen en inglés como thick-tailed scorpions porque el rabo es bastante grueso y como bark scorpions porque a menudo se encuentran sobre la vegetación en vez de en el suelo o debajo de las piedras. Se han descrito más de 200 especies, todas limitadas al Caribe, Sudamérica y Centroamérica. Tres son endémicas o exclusivas de Puerto Rico, siendo T. obtusus por mucho la más común. Este alacrán (como también se le llama a los escorpiones) abunda tanto en algunos ecosistemas que se convierte en el terror de los animales nocturnos. Y no se alimenta sólo de insectos, también ataca y devora coquíes que sujeta con sus pinzas antes de asestarles un certero pinchazo con la punta de la cola, que inmediatamente inyecta un veneno paralizante.


El veneno de T. obtusus sólo es mortal para sus presas. El entomólogo puertorriqueño Jorge A. Santiago-Blay estudió los casos reportados de picadas de esta especie en Puerto Rico. Las personas reportaron dolor, calor y enrojecimiento en el área afectada, además de cierta inflamación y pérdida de sensación. Los mismos síntomas se han reportado en las demás Antillas Mayores. La especie brasileña T. serrulatus, sin embargo, produce un veneno muy  potente, capaz de causar síntomas muy peligrosos o incluso causarle la muerte a niños y ancianos. Pero no en Puerto Rico, nuestras seis especies de escorpiones sólo aterrorizan a sus presas.

Con este animal cortesía del Dr. Carlos Santos aprendí que, a diferencia de lo que vemos en las películas, los escorpiones son cautelosos y no pican inmediatamente. Amenazan sí, con las pinzas y la cola, pero hay que molestarlos bastante para que ataquen. Nikon D90, 105 mm macro, ISO 200,  1/200 s, f/22, flash anular.

Tityus obtusus