Flamencos

 
 

El peculiar pico y el atractivo color de los flamencos están estrechamente relacionados. Estas aves se alimentan en lagunas salobres y, como las ballenas, filtran el agua. El flamenco sumerge la cabeza invertida y la mueve de lado a lado para llenarla de agua y sedimento. También retreae la lengua para succionar agua, que poco después expulsa a través de una serie de lamelas que retienen insectos, crustáceos, moluscos, peces y algas. Los crustáceos y las algas verdeazules son ricos en pigmento carotenoide que el ave metaboliza en el hígado y deposita en las plumas. Los flamencos que no consumen suficiente caroteno se tornan pálidos gradualmente y por esta razón algunos zoológicos suplementan sus dietas con el pigmento cantaxantina.


El flamenco americano (American Flamingo) anida en las Islas Galápagos, la Península de Yucatán, la costa norte de Sudamérica y las Antillas Mayores. Hasta comienzos del siglo pasado anidó en nuestros salitrales, pero la cacería y la recolección de huevos lo expulsó gradualmente de la isla. Hoy sólo visita ocasionalmente las salinas de Cabo Rojo. Aunque los flamencos son muy sociales y generalmente viven y viajan en grupos, un individuo que quizás perdió su rumbo habita desde enero de 2009 en una charca costera en Camuy. Los vecinos lo protegen. Nadie se atreve a capturarlo ni mucho menos a cazarlo. Este flamenco solitario es toda una celebridad y ya tiene nombre propio: el Flamenco de Camuy.

Durante el receso navideño del 2011 logré por fin visitar a esta ave. Luego de tomarle varias fotografías, súbitamente emprendió el vuelo. Aunque había apagado la cámara logré reaccionar y captarla imponente en el aire. Nikon D90, 70-300 (210 mm), ISO 640,  1/1600 s, f/8, flash anular.

Eucalyptus deglupta

Phoenicopterus ruber