Gongolones

 
 

Los gongolones, gungulenes o milpiés forman la Clase Diplopoda del gran filo de los artrópodos. En el mundo hay unas diez mil especies, de las cuales viven en Puerto Rico más de cincuenta. El Puerto Rican tree millipede es una de nuestras especies más comunes, atractivas y variables. Se han descrito varias subespecies que se distinguen por la coloración, que puede ser casi blanca, gris, amarilla o morada. Los colores llamativos a menudo advierten que el animal es peligroso, lo que en este caso se manifiesta por la secreción de un líquido amarillento, de olor intenso, que irrita los ojos, la nariz y la boca del depredador.


Los ojos de los gongolones tienen pocos omatidios, lo que sugiere que no tienen buena visión, pero tampoco la necesitan porque están activos mayormente de noche, cuando la humedad es más alta. Las antenas son cortas, una adaptación importante en animales que a menudo hacen túneles en el suelo en búsqueda de la materia orgánica que les sirve de alimento. La cutícula gruesa es otra adaptación para excavar y moverse entre las partículas de suelo, a parte de que protege las patas y el vientre cuando el animal se enrosca. La línea oscura que divide la cabeza en dos marca el plano por el cual la cutícula se parte cuando llega el momento de mudarla para crecer. Una cara simpática, la de este gongolón de ojos negros.

Este ejemplar llegó un día con el Dr. Carlos Santos, quien deseaba tener un registro fotográfico para la colección de invertebrados. No fue fácil tomar la foto porque  el animalito no se estaba quieto, pero con paciencia finalmente se logró. Nikon D90, 105 mm macro, ISO 200,  1/200 s, f/32, flash anular.

Anadenobolus arboreus