Energía en el guano

 
 

En la escuela nos enseñan que el sol es la fuente de energía de todos los ecosistemas terrestres. Muy cierto, pero varía cómo llega la energía del sol a los distintos ecosistemas. En los bosques es obvio, porque vemos el sol brillando directamente sobre las hojas de las plantas. En el ecosistema del suelo podemos deducir que es a través de las hojas que forman la hojarasca y que eventualmente se convierten en suelo. No es tan obvio cuando llegamos a las cuevas, donde no hay luz ni hojas. La fuente de energía de este lugar es el guano o excremento de murciélagos.


En el caso de Cueva Tuna, la mayor parte del guano proviene de Artibeus jamaicensis, una de las cuatro especies locales de murciélagos que se alimentan de frutas. Las frutas son producto de las plantas y la energía que contienen vino del sol. El guano húmedo posee una gran cantidad de materia orgánica que sirve de alimento para bacterias y hongos, que a su vez alimentan a numerosos animales pequeños. Por ejemplo, aunque en la foto parece que sólo hay seis caracoles, un examen cuidadoso revela cinco colémbolos y un gongolón. Las cucarachas también pululan por millares en el guano. Todos estos animales sirven de alimento para las arañas, los guabás y los ciempiés que ocupan los eslabones superiores de este ecosistema, que aun en total oscuridad deriva su energía del sol.

Encontré estos caracoles en el “suelo” de Cueva Tuna, en Cabo Rojo (suelo entre comillas porque realmente es una gruesa capa de guano o excremento de murciélagos). La descomposición del guano en otra parte de la cueva despide tanto amoníaco que es peligroso explorarla. Nikon D90, 105 mm macro, ISO 200,  1/125 s, f/22, flash anular.

Subulina octona