Piojos de mar

 
 

Cuando se menciona la palabra crustáceo vienen rápido a la mente los camarones, los cangrejos y las langostas. Los biólogos también estudian otras especies. En el Orden Isopoda se colocan unas 10,000 especies de crustáceos que no poseen carapacho, tienen el cuerpo casi siempre aplanado dorsoventralmente y poseen siete pares de patas similares (Isopoda significa patas iguales). Unas 4500 especies viven en el mar, otras 500 habitan en agua dulce y unas 5000 son terrestres, aunque se limitan mayormente a ambientes húmedos. Al primer grupo pertenece el Suborden Cymothoida, compuesto totalmente por isópodos parásitos. El género Anilocra contiene los piojos de mar.


Las especies de Anilocra atacan peces. Sus patas terminan en largas y filosas garras que se sujetan tenazmente al pez, de modo que ningún movimiento brusco o roce con alguna superficie pueda desalojarlos. El isópodo entonces usa sus piezas bucales para lacerar la piel del hospedero y alimentarse de sangre. Las hembras retienen los huevos en un saco llamado marsupio hasta que los juveniles nacen y se dispersan en búsqueda de otros peces. Anilocra holocentri fue descrita por los colegas Lucy Bunkley Williams y Ernest H. Williams, Jr., quienes colectaron 52 ejemplares que parasitaban a Holocentrus adsencionis, un pez comestible conocido como gallo. El isópodo se radica mayormente en la superficie dorsal de la cabeza, justo en el espacio entre los ojos. Allí chupa sangre, cual piojo o vampiro de mar.

Este isópodo me lo trajo Zullaylee Ramos, estudiante graduada de la Dra. Lucy Bunkley Williams. De primera  intención me pareció una cucaracha acorazada.  El exoesqueleto es muy grueso y resistente, lo demuestran los abundantes rayazos que tiene. Para tomar esta fotografía usé una cartulina blanca de fondo. Nikon D40x, 55 mm, ISO 100,  1/60 s, f/13, flash anular.

Anilocra holocentri