Sirenas y manatíes

 
 

Según la mitología griega, las sirenas eran seres peligrosos, parte mujer y parte ave, que con su bella música y seductores cantos atraían a los marineros hasta las costas rocosas, donde estrellaban sus barcos y morían. Las sirenas evolucionaron para convertirse en una igualmente peligrosa mezcla de mujer y pez. Según la leyenda, un grupo de marineros que habían navegado durante meses confundieron a los manatíes con las sirenas. De este encuentro surgió Sirenia, el nombre del orden de mamíferos que agrupa a los manatíes y al dugongo. Las tres especies de manatíes (Trichechus) viven en el Caribe, en la cuenca del Río Amazonas y en la costa oeste de África. El dugongo (Dugong) vive en África y Asia.


Los sirenios descienden de animales terrestres, parientes de los elefantes, que hace más de 50 millones de años invadieron el ambiente acuático. Con el tiempo el rabo se convirtió en una aleta ancha, las patas traseras desaparecieron (sólo quedan dos huesos) y las patas delanteras se convirtieron en pequeños brazos. Los manatíes son herbívoros, viven cerca de la costa y tienen movimientos relativamente lentos, por lo cual durante cientos de años fueron víctimas de cazadores que vendían la carne y la piel. La población del manatí caribeño, protegida por ley desde 1972, se ha recuperado lentamente. Hoy sus enemigos principales son los botes recreativos que los impactan y los tajean con sus hélices.

Tomé esta foto en la zona de rehabilitación de animales marinos del Zoológico de Mayagüez.  Era un pequeño manatí, de apenas algunos meses de nacido, que se había quedado solo. Tiempo después murió. Nikon D40x, 55-200 mm (55mm), ISO 140,  1/125 s, f/5.6, luz natural.

Trichechus manatus