Agricultura y biodiversidad

 
 

La agricultura tiene un valor innegable. El cultivo de plantas ha sido siempre una actividad económica sumamente importante, a parte de que nos libera de la preocupación de buscar alimento y nos permite dedicarnos a la gran variedad de tareas que caracterizan nuestra compleja sociedad. Pero la agricultura tiene un lado oscuro: a menudo es fatal para la biodiversidad. Para la cuarta década del siglo 20 los bosques de Puerto Rico se habían reducido en más del 99.5 por ciento debido al cultivo intensivo de un puñado de plantas, principalmente caña de azúcar, café y tabaco.


La transformación de una sociedad agrícola a una industrial hacia mediados del siglo pasado causó el abandono de muchos terrenos que gradualmente revirtieron a bosque. En estos lugares han prosperado nuevamente muchas especies que en el apogeo de la agricultura fueron seriamente amenazadas por falta de hábitat. Cuando tome auge nuevamente la agricultura, será un gran reto establecer el balance adecuado entre el uso de la tierra y la preservación de nuestra flora y fauna. El mangó, antes de que se nos olvide, es nativo de la India y se introdujo a Puerto Rico alrededor del año 1750. Aunque Mayagüez sabe a mangó, la fruta no es de aquí.

Estos árboles de mangó en Santa Isabel llaman la atención por la repetición de sus filas. Usé  HDR (high dynamic range) para unir tres fotos tomadas a distintas velocidades, captando tanto las sombras como los lugares más iluminados. Nikon  D90, 18-105 mm (58 mm), ISO 200, tres velocidades de obturador, f/16, luz natural, programa Photomatix Pro.

Mangifera indica