Esperando un insecto

 
 

Las arañas que construyen telas tienen mucha paciencia. Luego de pasar horas tejiendo seda producto de glándulas abdominales, deben esperar quietas hasta que un insecto pase por el lugar, choque con la tela y se pegue a los hilos. Las vibraciones son sentidas por la araña, que inmediatamente se dirige al lugar del impacto para inmovilizar al insecto antes de que logre escapar o dañe la tela. Algunas arañas paralizan la presa envolviéndola inmediatamente con seda, mientras que otras, como N. clavipes, la paralizan inyectándole veneno antes de envolverla. Se dice que el color llamativo de esta araña es una advertencia para sus depredadores, de que una peligrosa mordida les espera si la atacan.


Conocida como Golden Silk Orbweaver por el color amarillo-dorado de su seda, N. clavipes tiene una distribución muy amplia en el Nuevo Mundo. En Puerto Rico abunda en áreas boscosas y pastizales. Las hembras miden hasta 3 pulgadas y son unas seis veces más grandes que los machos, que a menudo viven en la periferia de la tela, alimentándose de insectos pequeños que la hembra no consume, esperando por una oportunidad para enamorarla. Esta araña ha sido criada para producir tela pero el proceso no ha sido rentable. También se ha experimentado con la seda para construir plataformas donde cultivar células humanas que puedan usarse para reparar tejidos dañados.

Visitaba el Zoológico de Mayagüez con los estudiantes del curso de fotografía científica cuando uno de ellos me llamó emocionado por el hallazgo de este ejemplar. Tuve que experimentar con la apertura del lente para aislar algunos objetos que distraían en el fondo y a la vez obtener la profundidad de campo necesaria para que toda la araña quedara enfocada. Nikon D90, 105 mm macro, ISO 400, 1/200 s, f/9, luces de estudio, flash anular.

Nephila clavipes