Símbolo del trópico

 
 

¿Quién puede imaginar nuestras playas sin palmas de coco? Pues así las observó Colón, cuando en el 1493 visitó a Borikén. Las palmas de coco llegaron en el 1549. No se sabe con certeza de dónde es oriunda esta palma porque sus frutas están adaptadas para dispersarse con las corrientes marinas y porque el hombre la ha dispersado ampliamente. Algunas autoridades sospechan que se originó en las islas del Pacífico, otros votan por el Océano Índico y algunos consideran que es nativa del noroeste de Sudamérica. Donde sea que haya surgido es hoy un símbolo indiscutible del trópico.


La palma de coco alcanza los noventa pies de altura, con tronco de hasta pie y medio de diámetro marcado por las cicatrices que dejan las bases de las hojas, que a la sazón miden hasta veinte pies de largo. Las inflorescencias surgen entre las hojas y miden hasta cuatro pies de largo. Las frutas miden hasta un pie de largo y pesan hasta cinco libras. El agua o endosperma líquida del coco tierno es una de las bebidas más refrescantes. Se dice que el nombre del género deriva del fantasma que asustaba a los niños (el coco o cuco) porque los tres poros de la semilla parecen los ojos y la boca de una criatura. El nombre de la especie significa que produce nueces, aunque la fruta no es técnicamente una nuez.

Es difícil ir a la playa sin temor a que se dañe la cámara, por lo que decidí comprar un modelo compacto a prueba de agua, arena y golpes.  Con el mismo capté esta típica escena de nuestras costas. ¡Qué mucho me he divertido con esta pequeña cámara!, es excelente para tomar fotos en cuando hay mucha luz. Olympus StylusTough-3000, 5-18.2 mm (5 mm), ISO 64,  1/500 s, f/4, flash de la cámara para iluminar el bote.

Cocos nucifera