Fósiles vivientes

 
 

Algunos organismos han cambiado tan poco que sus fósiles y sus especies modernas son muy similares. Entre los animales, el fósil viviente más famoso es el celecanto, un pez extinto desde finales del Cretáceo hasta que se descubrió en el 1938 cerca de Sudáfrica. Menos famosos pero igualmente célebres son los onicóforos, un filo de unas 200 especies de “gusanos con patas” que viven en bosques húmedos del trópico y del hemisferio sur. Los onicóforos han cambiado muy poco en más de 500 millones de años. De Puerto Rico se ha reportado una especie, aunque se ha observado al menos una más.


La biología de estos organismos, llamados velvet worms porque la superficie del cuerpo parece terciopelo, tiene varias peculiaridades. Para atrapar a sus presas y para defenderse disparan a través de papilas orales dos chorros de líquido pegajoso que inmoviliza a la presa. El gusano entonces se acerca, perfora con sus mandíbulas el cuerpo de la víctima, inyecta enzimas digestivas y lentamente chupa el contenido del interior. Otra peculiaridad es que algunas especies son vivíparas, es decir que el útero forma una placenta a través de la cual se alimentan los embriones. Por éstas y otras razones ver un peripatus es siempre motivo de júbilo. Y si el biólogo es fotógrafo, aún más.

Peripatus juanensis

Este ejemplar fue colectado por Jan Paul Segarra en el Bosque de Toro Negro. Mientras lo fotografiaba disparó una sustancia pegajosa y probablemente ácida, pues daño la tela donde cayó. Nikon D90, 105 mm macro, ISO 200,  1/200 s, f/32, flash anular.