Energía fósil

 
 

La energía que las plantas capturan del sol se almacena en enlaces entre los átomos de carbono de la molécula de glucosa. Parte de la energía es usada por la planta para cubrir sus gastos metabólicos y parte es usada para sintetizar las moléculas que forman sus tejidos. Por lo general, cuando la planta muere el tejido se descompone y las moléculas se reciclan, pero a veces, bajo ciertas condiciones ambientales, el tejido se acumula, se compacta y se preserva por cientos, miles o millones de años. El ser humano ha descubierto cómo usar esa energía fósil para suplementar la que recibimos del sol. La quema de petróleo, carbón de piedra y gas natural genera la mayor parte de la energía que consumimos.


La turba es un combustible fósil que no usamos en Puerto Rico. Este material se produce en ciénagas donde durante miles de años se han formado acumulaciones profundas de materia orgánica que se excava, se extrae en bloques, se seca y se quema para liberar su energía. Una de las principales fuentes de turba es el musgo Sphagnum, género que contiene más de 300 especies de plantas primitivas conocidas como briofitas. Este musgo retiene mucha agua y se cosecha para usarlo como aditivo en tiestos. A pesar de su nombre científico, S. portoricense no es único de nuestra isla, sino que además crece naturalmente en el este de los Estados Unidos, México, Guadalupe y Venezuela.

Tomé esta fotografía durante  una visita nocturna con Carlos Santos y  Fernando Bird al Pico del Este en El Yunque. Hasta ese momento los musgos eran para mí diminutos, pero el Sphagnum forma alfombras gruesas. Nikon D90, 105 mm macro, ISO 640,  1/200 s, f/22, flash anular.

Sphagnum portoricense