Vuelo sin descanso

 
 

Es muy difícil entender el comportamiento de los animales usando criterios y perspectivas humanas. Por ejemplo, como no podemos volar y sabemos que hacerlo aun en aviones no es fácil, se nos dificulta comprender cómo las aves pueden hacerlo con facilidad y por mucho tiempo durante sus migraciones. Casi imposible es entender cómo ciertas aves marinas pueden estar casi todo el año mar adentro en búsqueda de alimento y regresar a tierra sólo para reproducirse. La Tijereta (llamada también tijerilla o rabijunco) puede mantenerse en vuelo durante días o semanas, aunque como ronda las costas a menudo aprovecha para pasar la noche en los manglares.


La Tijereta habita en los mares tropicales de nuestro hemisferio. En Puerto Rico anida  entre octubre y diciembre en Monito, donde los machos inflan sus gargantas rojas para atraer a las hembras. Los adultos vuelan hasta la isla grande y se alimentan cerca de las costas. Cuando detectan un pez, una aguaviva o un calamar, se tiran en picada y lo sacan del agua con el pico, teniendo precaución de no caer al mar, porque sus alas no son impermeables y se le dificultaría remontar el vuelo. Este modo de comer cuesta trabajo y energía, así que las tijerillas también persiguen y hostigan a otras aves hasta que sueltan o regurgitan el alimento, que entonces capturan antes de que caiga al agua.

Tomé esta fotografía en las salinas de Cabo Rojo. Para captar aves en vuelo se requiere buen pulso, un trípode o estabilización de imagen, buena iluminación, un lente largo y velocidades de obturación cortas para detener el movimiento. Nikon D90, 150-500 mm (300 mm), ISO 200,  1/200 s, f/14, flash externo con “beamer”.

Fregata magnificens