Bosque nocturno

 
 

La noche cambia el bosque. Las flores que esperan por alevillas (mariposas nocturnas) y murciélagos para ser polinizadas despliegan sus pétalos y liberan sus aromas. Protegidos por la oscuridad, miles de insectos salen a comer, a volar y a cantar. Y cantan los coquíes, con el mismo propósito que los insectos, para encontrar pareja y contribuir descendencia a la próxima generación. Salen los ciempiés, los escorpiones y las culebras en búsqueda de alimento. El cielo azul da paso a una bóveda negra repleta de estrellas. El bosque se transforma en otro medio, carente de luz pero aún más diverso y repleto de sonidos.


El yagrumo hembra, o simplemente yagrumo, es nativo de las Antillas menos Jamaica. Alcanza los setenta pies de altura, con tronco de dos pies de diámetro. Sus hojas lobuladas, verdes por arriba y plateadas por debajo, miden hasta dos pies y medio de ancho. Las flores son diminutas y se agrupan en inflorescencias que parecen dedos. Las flores femeninas se convierten en miles de frutitas que son consumidas por aves y murciélagos que riegan las semillas por todo el bosque, permitiéndole colonizar rápidamente los bordes de los caminos y los claros que se forman cuando caen otros árboles. La madera del yagrumo es muy liviana, su único uso es proveer  la tapa del tiple y del cuatro puertorriqueño.

Tomé esta fotografía en el Bosque de Toro Negro. ¡Qué bellas se ven las estrellas en un lugar sin contaminación lumínica! Utilicé un trípode debido a la larga exposición y un flash para iluminar las hojas. Nikon D90, 18-105 mm (30 mm), ISO 200, 30 s, f/6.3, flash externo por 1/60 s.

Cecropia schreberiana