Maderas de Puerto Rico

 

Ausubo- Manilkara bidentata (Sapotaceae)

 

El ausubo es un árbol siempre verde grande, de hasta 150 pies de alto con tronco de 6 o más pies de diámetro. Se caracteriza por su tronco cilíndrico, libre de ramas por muchos pies cuando crece en el bosque, con raíces tabulares en los árboles más grandes; su corteza escamosa de color pardo oscuro; sus hojas lisas, con muchas venas finas paralelas, tornándose rojas antes de caer; sus flores pequeñas con tallo muy largo, agrupadas alrededor de la base de las hojas; y sus frutas ovaladas, de hasta 1 pulgada de largo, generalmente con una sola semilla muy grande. Florece mayormente entre mayo y agosto, y ocasionalmente al final del otoño. Las aves y los murciélagos consumen algunas de las frutas y dispersan las semillas, las frutas restantes caen al suelo desde el otoño hasta la primavera.


El árbol es nativo de las Antillas, Panamá y la mitad norte de Sudamérica. En Puerto Rico abundó en casi toda la isla, especialmente en los bosques húmedos costeros del norte, en la zona de los mogotes y en las montañas hasta los 2000 pies de altitud. El autor ha visto árboles grandes en el Yunque, en Carite y en un remanente de bosque costero en Canóvanas.


La albura es grisácea. El duramen recién cortado es rojo-rosáceo, cambiando con el tiempo a un elegante color pardo rojizo. La madera es muy pesada, de apariencia uniforme y es relativamente fácil de trabajar a pesar de su densidad. Su textura es fina, pule muy bien, recién cortada es aceitosa al tacto y no tiene anillos de crecimiento. La fibra es generalmente recta. La madera secada lentamente sufre poca degradación, pero la que se intenta secar rápido es propensa a rajarse y torcerse. Esta fue la madera más útil durante los primeros siglos de la colonización, cuando se empleó extensamente para columnas, vigas, puertas, navíos (incluyendo mástiles de buques de guerra), puentes y demás construcciones. Las vigas y las alfajías de los techos de azotea son a menudo de ausubo. La madera se usa hoy para tallas, artículos torneados, partes de instrumentos de cuerda y otras artesanías. La madera que usan los artesanos proviene mayormente de casonas, edificios centenarios y árboles dañados o derribados por huracanes. En países donde abunda se usa para ebanistería, bastones, tacos de billar, arcos de violín, pisos, plataformas de camiones, traviesas de ferrocarril, postes y construcción.