Maderas de Puerto Rico

 

Emajagüilla- Thespesia populnea (Malvaceae)

 

La emajagüilla, conocida también como frescura en el norte de la Isla y como santoma en el sur, es un árbol siempre verde pequeño o mediano, de hasta 60 pies de altura, con tronco de 2 pies de diámetro. Se caracteriza por su copa extendida; su corteza gris acanalada; sus hojas con tallo largo y forma de corazón; sus flores con forma de campana, de hasta 2.5 pulgadas de largo, amarillas al abrir, tornándose rojas según envejecen; y sus frutas globulares, aplanadas, de hasta 1.5 pulgadas de diámetro. Florece y fructifica durante la mayor parte del año. Las frutas maduras se dispersan con el viento y la escorrentía, luego de lo cual se pudren y liberan hasta once semillas. A menudo se observan chinches rojos alimentándose de las frutas caídas.


El árbol es nativo de áreas costeras tropicales alrededor del mundo. Crece naturalmente en matorrales, bosques costeros y en el borde de los manglares. Se ha sembrado para ornato en casas de playa, hoteles, patios, urbanizaciones, parques y recintos universitarios. Se adapta a suelos pedregosos y tolera el salitre, hasta el punto de crecer cerca de la orilla del mar.


La albura es pálida y se distingue fácilmente del duramen, que es chocolate-rojizo con algunas franjas más oscuras. Se parece bastante a la maga, de la cual es pariente cercano, pero es más liviana y exhibe una mayor variación de tonalidades. La emajagüilla es de peso medio, con lustre bajo, textura fina y fibra mayormente recta. Sufre poca degradación durante el secado, es estable ante los cambios de humedad y al cortarse produce un agradable aunque efímero olor a rosas. Se usa poco, aunque el árbol es común y la madera tiene muchas propiedades de la maga. En Puerto Rico se emplea ocasionalmente para artesanías, instrumentos musicales y para hacer la quilla de yolas de pescadores. En Hawái es una de las maderas favoritas para la construcción de ukuleles (un tipo de guitarra), artículos torneados, tallas y otras artesanías. En Asia y en el Pacífico se emplea para ebanistería y construcción de embarcaciones.