Maderas de Puerto Rico

 

Granadillo- Buchenavia tetraphylla (Combretaceae)

 

El granadillo es un árbol caducifolio grande, de hasta 100 pies de altura con tronco de 4 pies de diámetro. Se caracteriza por su copa extendida, formada por relativamente pocas ramas principales, las superiores largas y casi horizontales; su tronco cilíndrico, grisáceo, con grietas poco profundas y raíces tabulares bien desarrolladas en los árboles más grandes; sus hojas amarillo-verdosas en forma de cuchara, agrupadas al final de ramitas erectas; sus flores pequeñas, verdosas, agrupadas en espigas cortas que no sobresalen del follaje; y sus frutas ovaladas, de hasta siete octavos de pulgada de largo, amarillentas, amargas, con una sola semilla. Los árboles pierden sus hojas entre finales del invierno y mediados de la primavera, luego de lo cual florecen y producen las hojas nuevas. Las frutas maduran y caen mayormente durante el otoño y el invierno. La cotorra puertorriqueña consume las frutas y dispersa las semillas, las ratas se alimentan de las frutas que caen al suelo.


El árbol es nativo de las Antillas y desde el sur de Costa Rica hasta el sur de Brasil. Su distribución en Puerto Rico llegó hasta los bosques costeros húmedos, pero hoy crece principalmente en las laderas de las montañas húmedas o muy húmedas de la Cordillera Central y la Sierra de Luquillo. Su amplia copa amarillo-verdosa sobresale en el dosel. Coloniza claros en el bosque porque las plántulas requieren luz abundante para prosperar. Tiene valor ornamental por su follaje atractivo, crecimiento rápido y adaptación a suelos diversos, pero para este propósito se siembra usualmente su pariente el úcar.


La albura es de color amarillo pálido y no se distingue fácilmente del duramen, que varía de amarillo a amarillo-dorado. La madera es moderadamente pesada pero seca al aire con rapidez y poca degradación. Tiene poca figura u obra, textura mediana, lustre excelente y es fácil de trabajar. La fibra es recta o veteada y los anillos de crecimiento son conspicuos. La madera recién cortada produce un tenue y efímero aroma. La albura es muy susceptible al ataque de pequeños escarabajos barrenadores, por lo que los troncos deben aserrarse y la madera estibarse poco después de cortarse el árbol. Se usa ocasionalmente para ebanistería. En otros lugares se usa para muebles, molduras, pisos, botes, vigas, traviesas de ferrocarril y construcción.