Maderas de Puerto Rico

 

Mamey- Mammea americana (Clusiaceae)

 

El mamey es un árbol siempre verde mediano, de hasta 80 pies de altura, con tronco de 4 pies de diámetro. Se caracteriza por su copa cilíndrica, densa, de color verde oscuro; su tronco robusto, grisáceo, con corteza áspera y escamosa que secreta una savia amarillenta cuando se corta; sus hojas lustrosas, gruesas, con muchas venas paralelas finas; sus flores blancas de hasta 1.5 pulgadas de diámetro, con tallos cortos, a menudo ocultas entre el follaje; y su fruta de hasta 10 pulgadas de diámetro, con una a cuatro semillas grandes, pulpa amarilla o anaranjada y sabor a china con mangó. Florece generalmente de abril a octubre y fructifica durante la mayor parte del año.


El árbol es nativo de las Antillas. Se introdujo a la Florida y se cultiva mundialmente por su deliciosa fruta. Crece mejor en áreas húmedas con suelos fértiles profundos. Abunda más en el norte de la Isla, particularmente en patios, fincas y a lo largo de cercas y carreteras hasta los 1500 pies de altitud. Se cree que el mamey se originó en una de las Antillas y que los indios lo introdujeron a las demás islas. Puerto Rico no tiene actualmente animales nativos capaces de cargar la fruta y dispersar las semillas.


La albura es de color pardo claro con matiz rojizo-violáceo y el duramen es similar pero más oscuro. La madera es pesada, con fibra usualmente irregular, textura y lustre medianos, y no despide un olor característico al cortarse. Seca con moderada lentitud y durante el proceso sufre mucha degradación, por lo que no es fácil obtener tablas de calidad. Es inestable ante los cambios de humedad y exuda un aceite rojizo que debe removerse varias veces antes de aplicar el acabado. Se usa muy poco debido a la degradación que sufre durante el secado, pero por su color atractivo merece explorarse para objetos torneados y artesanías. Se ha usado para postes, construcción, carpintería y leña.