Maderas de Puerto Rico

 

Propiedades de la madera

 

Color


La característica más llamativa de la madera es indudablemente su color. La diferencia de color que observamos entre la albura y el duramen se desarrolla cuando el tejido localizado hacia el centro del tronco deja de transportar agua y sus conductos se llenan de sustancias que aumentan la densidad, la fortaleza y la resistencia al ataque de los insectos. La madera puede teñirse o pintarse, como se hace frecuentemente con las tallas de aves y de santos, pero la madera del país a menudo se termina con acabados transparentes como la cera, el aceite, la laca y el barniz. La albura y el duramen se distinguen fácilmente en algunas maderas, como la casia amarilla y la teca, mientras que en otras, como el espino rubial, no hay distinción obvia entre las dos regiones.


Algunas maderas oscurecen con el paso del tiempo, mientras que otras palidecen. Todas las maderas expuestas directamente al sol se tornan eventualmente grisáceas. Este cambio que puede atrasarse por un tiempo mediante la aplicación de acabados con bloqueadores de luz ultravioleta. Los cambios de color a menudo pueden revertirse cepillando o lijando la madera para exponer una superficie nueva, pero con los años el cambio penetra toda la pieza y se torna permanente.


Peso- el peso de la madera depende de los siguientes factores:


  1. Humedad- la madera recién aserrada pesa más que la que ha tenido tiempo para perder agua y secar.

  2. Resina- la madera que contiene resina evidentemente pesa más que la que no contiene este compuesto.

  3. Edad del árbol- el duramen de los árboles maduros es más denso y pesado que el de los árboles jóvenes.

  4. Velocidad de crecimiento- la madera del árbol que crece lentamente es más densa y pesada que la del árbol que crece rápido.

  5. Presencia de albura- la albura es más liviana que el duramen, y por lo tanto una muestra con albura pesará menos que la misma muestra compuesta sólo de duramen.

  6. Densidad- mientras más compacta es la madera, es decir mientras menos espacio hay dentro de y entre los vasos o fibras que forman la madera, más tejido leñoso y menos aire tendrá la muestra seca. Un pedazo de algarrobo pesa muchísimo más que uno de idénticas dimensiones de yagrumo hembra porque la madera de yagrumo tiene conductos anchos y espacios grandes entre los conductos, los cuales se han llenado de aire en la madera seca. La madera de balsa es sumamente liviana porque hasta el 92 por ciento de su volumen seco es aire.


El volumen de agua equivalente a un pie tablar de madera pesa 5.2 libras; por lo tanto, si un pie tablar de una madera pesa 5.2 libras, su peso específico es 1.0 y colocado en agua ni flota ni se hunde, sino que permanece suspendido en la columna de agua. Si el pie tablar pesa más de 5.2 libras la muestra se hundirá y si pesa menos flotará.


La madera comercial más densa y pesada es el guayacán, con peso específico de 1.2. La cóbana negra, el moralón, el úcar y el ausubo también se hunden en agua. La madera comercial más liviana es el guano o madera de balsa, con peso específico de 0.15, seguida por el yagrumo hembra, con peso específico de 0.29; como puede suponerse por estos números, ambas maderas flotan casi fuera del agua. Mientras más pesada y densa es la madera, más compacta o cerrada es su fibra, más compactos son sus anillos de crecimiento, más difícil es penetrarla con un clavo o tornillo, mayor es su resistencia a los golpes, más difícil es para secar y tallar, y más fácil es para pulir y tornear.


Estabilidad


    La madera recién aserrada pierde agua hasta alcanzar un equilibrio con el medio ambiente. El secado al aire puede durar semanas o meses, dependiendo de la densidad de la madera, el grosor de las piezas, la humedad relativa del aire y la velocidad del aire que circula alrededor de las tablas. Las maderas más estables, como la caoba y la teca, se contraen poco durante el secado y mantienen su forma, mientras que las menos estables, como la maría y el mamey, se contraen más y sufren desperfectos tales como arco, copa, curva, torsión y rajaduras. Para reducir los desperfectos, la madera recién aserrada debe estibarse en un lugar protegido del sol, la lluvia y las corrientes excesivas de aire. Las maderas menos estables deben secarse lentamente, para lo cual las tablas se separan con listones finos y la madera se protege más del viento.


Luego de terminado un mueble o artesanía, la madera continuará absorbiendo y liberando agua en reacción a los cambios de humedad en su entorno. Cuando la humedad aumenta durante la ápoca de lluvia, la madera absorbe agua y se expande. Cuando la humedad disminuye durante la época de sequía, la madera libera agua y se contrae. En Puerto Rico, la humedad en una localidad particular no fluctúa drásticamente durante el año y el movimiento de la madera no es un factor tan crítico como lo es en países templados, donde la calefacción y el aire acondicionado reducen la humedad hasta cerca de un tercio del valor promedio en la Isla. En estos lugares es más crítico usar maderas estables, madera secada al horno (proceso que reduce la humedad a niveles muy por debajo de los que pueden alcanzarse con el secado al aire), y uniones que le permiten a las piezas contraerse y expandirse sin despegarse o rajarse.


En Puerto Rico, el efecto del cambio de humedad se nota cuando las puertas o las gavetas de un mueble se atascan luego de varios días de lluvia, cuando una grieta en la madera se ensancha durante periodos de sequía, o cuando un pilón hecho en la cordillera desarrolla líneas o grietas finas cuando se lleva a la costa. La laca, el poliuretano y los demás acabados amortiguan la expansión y la contracción causada por los cambios de humedad, pero no la eliminan por completo.


La estabilidad de la madera depende también del crecimiento del árbol y de la posición de las tablas dentro del tronco. Si se sacan tablas de las ramas o de un tronco que creció inclinado, la madera a ambos lados del centro diferirá en densidad y se producirá una tensión interna que puede causar curvaturas, torceduras y fibra deshilachada en las tablas. El corte que recibió la pieza también afecta la estabilidad de la madera. Las tablas aserradas radialmente, es decir aquellas cuyos anillos de crecimiento son perpendiculares a la superficie de la tabla, son más estables que las aserradas tangencialmente, donde los anillos de crecimiento son aproximadamente paralelos a la superficie.


Olor


Algunas maderas producen un olor característico al cortarse. El aroma puede ser efímero, como el olor a rosas de la maga, o muy duradero, como el olor a coco del aceitillo. El olor puede ser más o menos intenso dependiendo de la localidad donde creció el árbol. Al igual que el color, el aroma de la madera se debe a compuestos químicos almacenados principalmente en el duramen.


Resistencia a la polilla


La resistencia a la polilla también se debe a la presencia de compuestos químicos almacenados principalmente en el duramen. La albura de casi todas las maderas es susceptible en mayor o menor grado a los insectos barrenadores y a la polilla, mientras que el duramen varía desde muy susceptible hasta inmune. La susceptibilidad a la polilla no debe ser el único criterio para escoger la madera para un proyecto, ya que los objetos hechos de muchas maderas susceptibles, además de ser muy atractivos, pueden durar décadas sin ser atacados si se usan regularmente o se mantienen en sitios secos, iluminados y ventilados. Por ejemplo, la caja del cuatro puertorriqueño se hace de varias maderas susceptibles a la polilla y la tapa se hace tradicionalmente de yagrumo hembra, una de las maderas más susceptibles. En el mercado hay insecticidas en aerosol que se inyectan a través de los primeros huecos que se encuentran en una pieza y detienen efectivamente el ataque de la polilla.


Las categorías de resistencia que siguen a continuación se definieron usando como guía el índice asignado por G. N. Wolcott en su artículo titulado An Index to the Termite Resistance of Woods.


Inmunes- 100+: Guayacán, Tea


Muy resistentes- 80 a 100: Algarrobo, Almendrón, Bariaco, Caoba dominicana, Emajagüilla, Maga, Mora, Teca


Resistentes- 60 a 79: Acacia blanca, Aceitillo, Capá prieto, Cedro hembra, Cóbana negra, Granadillo, Guaraguao, Guanacaste, Jaca, Mataratón, Moralón, Samán, Pterocarpus, Úcar


Moderadamente resistentes- 50 a 59: Acacia amarilla, Ausubo, Bayahonda, Caoba hondureña, Capá blanco, Cedro macho, Jagüilla


Susceptibles- 40 a 49: Aguacate, Eucalipto deglupta, Eucalipto robusta, Higüerillo, Laurel avispillo, Laurel geo, Laurel sabino, Mangó, Masa, Moca, Péndula, Pino, Tulipán africano


Muy susceptibles- menos de 39: Alelaila, Almendra, Casia amarilla, China, Espino rubial, Guano, Guayaba, Jagua, Laurel amarillo, Mamey, María, Maricao, Panapén, Roble, Tabonuco, Uva de playa, Yagrumo hembra, Yagrumo macho


Dibujos tomados de University of Kentucky Cooperative Extension Service. FOR-54 y FOR-59.