Maderas de Puerto Rico

 

Tabonuco- Dacryodes excelsa (Burseraceae)

 

El tabonuco es un árbol siempre verde grande, de hasta 120 pies de altura, con tronco de 5 pies de diámetro; se estima que los ejemplares de este tamaño tienen unos 400 años de edad. Se caracteriza por su copa compacta; su tronco cilíndrico, recto, sin ramas por muchos pies; su corteza pálida, ligeramente áspera, que exuda una resina inflamable con olor a pino; su follaje denso, verde oscuro, las hojas compuestas por 5 a 7 hojuelas ovaladas, con tallo muy corto, fragantes cuando se estrujan; sus flores verduscas diminutas, con el mismo aroma que la resina que brota del tronco, distribuidas en inflorescencias laterales; y sus frutas parecidas a aceitunas, de hasta 1 pulgada de largo, con una semilla grande. El tabonuco es dioico. Florece entre mayo y noviembre, y las frutas caen mayormente de octubre a diciembre, con variación entre localidades y alguna floración a través del año. La cotorra puertorriqueña y las ratas consumen la pulpa de la frutas y dispersan las semillas.


El tabonuco es uno de los árboles más resistentes al embate de los huracanes, perdiendo pocas ramas mientras que otras especies sufren severamente. La resina recién exudada por la corteza es transparente como el agua pero luego se torna blanca. Los campesinos de la cordillera mantenían en sus fincas uno o más árboles para recolectar la resina y usarla para prender fogones y hacer antorchas (jachos). La resina se usó también para sellar las uniones de maderos de barcos y para producir incienso para ceremonias religiosas.


El árbol es nativo de Puerto Rico y de las Antillas Menores desde San Cristóbal hasta Granada. Este fue el árbol dominante de los bosques húmedos que cubrieron las pendientes bajas e intermedias de la cordillera. Debido a su corte histórico, hoy solamente abunda en los bosques del Yunque, Carite, Toro Negro, Tres Picachos, y en algunos terrenos privados. Las plántulas toleran la sombra pero crecen lentamente y son susceptibles a los bejucos y a la competencia de otros árboles.


La albura es grisácea y el duramen es pardo rosáceo uniforme. La madera es medianamente pesada y de textura mediana o fina. La fibra es comúnmente entrelazada, el lustre es alto y los anillos de crecimiento son poco evidentes. Seca al aire rápido y con poca degradación, no produce olor cuando seca, y contiene sílice, que tiende a embotar las herramientas. Actualmente se usa muy poco; el autor obtuvo una muestra en el taller de un ebanista aficionado y visitó un aserradero que había vendido tablas a un fabricante de muebles. Se empleó desde temprano en la colonización para construcción, carpintería y muebles, aunque no era muy favorecida para el último uso debido a su susceptibilidad a la polilla. También se usó en la construcción de navíos. Durante la primera mitad del siglo 20 se usó extensamente para construcción y ebanistería, a menudo tiñéndose para disfrazarla de caoba. Los indios Caribe ahuecaban los troncos del tabonuco para hacer canoas.