A punto de volar
 

Las plantas han evolucionado una gama de adaptaciones o estrategias para dispersarse y colonizar lugares nuevos. Algunas dependen de las corrientes de agua o de mar, algunas tienen espinas para pegarse al pelaje de los animales, otras requieren que un animal coma la fruta y deposite la semilla lejos junto con su excremento, y otras simplemente dejan caer la fruta para que se disperse con la lluvia y la escorrentía. La rosa amarilla (Cochlospermum vitifolium) pertenece al grupo de plantas que depende del viento. La semilla que vemos arriba está a punto de volar, suspendida en el aire por pelitos que le sirven de alfombra mágica en su travesía, buscando un pedacito de suelo raso para posarse y germinar. Poco después de tomar la foto, la semilla se soltó de su hermana y partió sin rumbo.