La aventura de la pana
 

Los ingleses, como las demás potencias coloniales, tenían en el Caribe plantaciones donde vivían y trabajaban sus esclavos. Buscando alternativas para alimentarlos de la forma más económica posible decidieron traernos la pana. La tarea fue encomendada al teniente William Bligh, quien al mando del HMS Bounty zarpó hacia el Pacífico para aprovisionarse de cientos de arbolitos y llevarlos a Jamaica. Bligh estuvo en Tahití varios meses esperando que los arbolitos crecieran, tiempo suficiente para que los tripulantes se enamoraran de la isla y sus habitantes. Poco después de salir de Tahití la tripulación se amotinó, abandonó a Bligh en un pequeño bote y regresó a Tahití, para luego zarpar hacia el este y llegar por accidente a Pitcairn, una isla erróneamente ubicada en los mapas, por lo que pasaron veintisiete años antes de que los amotinados y sus descendientes fuesen descubiertos. Bligh logró salvarse luego de una larga odisea en el mar y en el 1793 completó su misión, cuando al mando de otra embarcación entregó más de dos mil arbolitos de pana en Jamaica.