Gallitos
 

Los gallitos, las canicas, los trompos... juegos sustituidos por juegos electrónicos y otras formas complejas y costosas de divertirse. A los jóvenes les cuento... primero se localizaba un árbol de algarrobo con frutas maduras que se recolectaban del suelo. Las vainas se rompían con una piedra o un martillo y se removía la pelusa amarillenta que rodeaba las semillas. Los chicos más valientes se comían la pelusa, mientras que los demás la removíamos con las uñas, luego de sumergir las semillas en agua. La semilla se barrenaba y se ataba con cordón. El primer niño colocaba su gallito en la tierra y el segundo comenzaba a darle con el suyo hasta que fallara, entonces se invertían los turnos. La pelea terminaba cuando uno de los gallitos se rompía en dos. Había gallitos grandes, gallitos pequeños, gallitos chatos, gallitos redondos, gallitos fuertes y gallitos débiles. Y no faltaba el listo que quería jugar con un invencible gallito de corozo.