Girasol
 

Los capullos de los girasoles tienen un comportamiento conocido como heliotropismo, es decir que se mueven con relación a la posición del sol. Temprano por la mañana los capullos apuntan hacia el este y según sube el sol lo siguen hasta quedar mirando hacia el oeste al atardecer. Por la noche regresan a la posición original. El movimiento es causado por células especiales localizadas en la base del capullo, que adquieren o liberan agua en uno u otro lado del tallo para hacerlo girar. La flor abierta no exhibe el mismo comportamiento porque para soportar su peso y mantenerla erecta es necesario que el tallo sea rígido. Y la flor, dicho sea de paso, no es una sola flor, sino una inflorescencia compuesta por muchas flores pequeñitas distribuidas en más de un espiral en el disco central. Cada florecita produce una fruta que consiste de dos partes: una cubierta gruesa no comestible y una deliciosa semilla.