Jagua
 

En la pequeña nevera de mi abuela paterna era común ver una jarra grande con varios trozos pardo-grisáceos de una extraña fruta flotando en su interior. Para un niño que conocía las manzanas, las uvas, las peras y otras frutas coloridas que llegaban del exterior, aquellos pedazos de tejido sumergidos en agua parecían tan desagradables que mi abuela nunca pudo convencerme de probar su “delicioso” refresco de jagua. Esta fruta desconocida para las generaciones recientes fue aparentemente traída a las Antillas por los indios. El jugo del fruto verde se oxida hasta tornarse negro y los indios lo empleaban para decorar sus cuerpos y pintar sus hamacas. Cerca de la entrada al complejo de Ingeniería Química e Ingeniería Civil del Recinto Universitario de Mayagüez hay un árbol de jagua (Genipa americana) cuyas frutas caen al suelo en espera que alguien las recoja, las troce y las sumerja en agua.