Nuestro mar rojo
 

Puerto Rico tiene una infinidad de lugares preciosos y en uno de ellos, las Salinas de Cabo Rojo, está nuestro mar rojo. La producción de sal comienza cuando se bombea hacia las charcas de cristalización agua salobre de una laguna adyacente. Durante los próximos meses el agua se evapora gradualmente bajo el caliente sol tropical y la brisa del sureste de nuestra isla. Con la pérdida de agua aumenta la concentración de sal, un cambio desfavorable para muchos organismos pero beneficioso para dos que no sólo toleran altas concentraciones de sal, sino que las requieren para multiplicarse en abundancia: el alga Dunaliella salina y la arquea Haloterrigena thermotolerans (las arqueas son parecidas superficialmente a las bacterias). Como parte del metabolismo, ambos organismos acumulan en sus células un pigmento rojizo. Mientras más organismos hay en el agua, más rojiza esta se torna.