Un viejo techo español
 
 

En muchos de nuestros pueblos y ciudades hay casas que aún conservan sus techos españoles. Para hacer estos techos las paredes se alzaban hasta llegar a la altura adecuada y se colocaban sobre las mismas vigas de ausubo, úcar u otra madera recia. Sobre las vigas se ponían alfajías de la misma madera y sobre éstas se colocaban generalmente tres capas de ladrillos alternados con mortero común (una mezcla de cal, arena y agua), cada capa orientada 45 grados con respecto a la anterior. La última capa se cubría con mortero y dos capas de alquitrán o brea para impermeabilizarla. Luego se continuaban las paredes hasta alcanzar su altura final, quedando las vigas empotradas en las mismas. La capa interior de ladrillos se cubría con una lechada de cal y se pintaban las alfarjías. El techo que ves arriba pertenece a una casa de camineros construida alrededor de 1880 y que yace en ruinas a orillas de la Carretera 14 en Juana Díaz. Las inclemencias del tiempo, las filtraciones de agua y la falta de mantenimiento han debilitado el techo. Comienzan las vigas a podrirse, los ladrilos a caer y el pasado a olvidarse.