Una virgen de Celestino
 

Celestino Avilés nació en el 1925 en Orocovis. De muchacho se recortaba en la barbería de Juanito Cartagena y admiraba los santos de madera que éste colocaba en la vitrina de su negocio. Celestino ingresó al ejército y por años se dedicó a otras trabajos, hasta que un día germinó aquella semillita de artesano. Don Celestino (q.e.p.d.) obtuvo a lo largo de su vida muchos premios, siendo uno de los mayores el National Heritage Award del National Endowment for the Arts de los Estados Unidos. Durante la década de 1980 estableció el Museo Orocoveño de la Familia Avilés, donde se exhiben tallas, instrumentos musicales, muebles y otras antigüedades. Frente al museo se celebra el principal encuentro de talladores de santos de Puerto Rico, al cual acuden los mejores artesanos y los principales coleccionistas de estas figuras. Las tallas de don Celestino son casi siempre de madera rojiza (cedro o caoba) terminada con poco brillo y dejada al natural. Las imágenes son sobrias y la superficie no tiene mucho detalle. Los ojos siempre están cerrados.